Chapter 2 of 25
Primeros Desacuerdos
505 words
La noticia recorrió el salón durante el resto del día.
—¿En serio te tocó con Julián? —preguntó Hannah apenas sonó la campana de salida.
Allie guardó sus cuadernos con un suspiro.
—Sí... y todavía no entiendo por qué.
—Tal vez la profesora quiere enseñarte paciencia.
—O quiere castigarme.
Hannah soltó una carcajada.
—No seas dramática.
A la mañana siguiente, la profesora Gómez reunió a los dos frente al salón.
—La Feria de Humanidades será dentro de tres semanas. Quiero que ustedes preparen el stand principal. Tendrán que investigar, diseñar la presentación y organizar la exposición.
Allie asintió de inmediato.
Julián apenas levantó una ceja.
—¿Solo nosotros dos?
—Sí. Confío en que harán un buen trabajo.
Cuando la profesora se alejó, ambos quedaron en un incómodo silencio.
—Bueno... —dijo Allie rompiendo el hielo—. Podemos reunirnos hoy en la biblioteca.
—¿Biblioteca?
Julián hizo una mueca.
—Suena aburrido.
—Porque es para estudiar.
—Ese es justamente el problema.
Allie rodó los ojos.
—Perfecto. Entonces haré el trabajo sola.
Se dio media vuelta, pero Julián habló antes de que pudiera irse.
—Está bien.
Ella se detuvo.
—Nos vemos después de clases.
La biblioteca estaba casi vacía.
Allie ya había organizado varios libros sobre la mesa cuando Julián apareció diez minutos tarde.
Llevaba la mochila colgada de un solo hombro.
—Llegaste tarde.
—Solo fueron diez minutos.
—Doce.
Él sonrió.
—¿También cuentas los minutos?
—Cuando alguien me hace perder el tiempo, sí.
Julián dejó escapar una risa.
—Eres más divertida de lo que aparentas.
—No era un chiste.
Durante la siguiente hora trabajaron entre discusiones.
Allie escribía.
Julián proponía ideas poco serias.
—¿Y si ponemos una máquina de humo?
—Es una feria de humanidades.
—¿Luces?
—No.
—¿Música?
—No.
—¿Un dragón?
Allie levantó la vista lentamente.
—¿Hablas en serio?
—Quería comprobar cuánto tardabas en enojarte.
Ella respiró hondo.
—Eres imposible.
—Pero ya no estás aburrida.
Sin querer, Allie dejó escapar una pequeña sonrisa.
Cuando se dio cuenta, volvió a ponerse seria.
—Concéntrate.
Julián la observó por un instante.
Era la primera vez que la veía sonreír.
Después de varias horas, el proyecto ya tenía forma.
—No estuvo tan mal —admitió Julián mientras recogía unas cartulinas.
—Porque al final decidiste trabajar.
—¿Eso fue un cumplido?
—No te emociones.
Antes de irse, Julián tomó una hoja que estaba a punto de caer de la mesa.
—Se te olvidaba esto.
Allie la recibió.
—Gracias...
—De nada, sabelotodo.
Ella negó con la cabeza.
—Nunca vas a cambiar.
—Quién sabe...
Al salir de la biblioteca comenzaron a caminar por el mismo pasillo.
Por primera vez no discutían.
Solo caminaban.
Hasta que Miranda apareció frente a ellos.
Su mirada pasó de Julián a Allie.
—No sabía que ahora estudiabas con ella.
—Es por el proyecto —respondió Julián con tranquilidad.
Miranda sonrió, aunque sus ojos mostraban otra cosa.
—Claro...
Allie notó aquella mirada de desprecio.
No dijo nada y siguió caminando.
Pero Miranda tampoco olvidó la escena.
Y, sin que ninguno de los dos lo supiera, ese fue el momento en que decidió convertir a Allie en su nuevo objetivo.