Chapter 1 of 25

Un Choque Inesperado

693 words

La biblioteca olía a papel viejo y a polvo. La luz del sol se colaba por las ventanas, iluminando las estanterías repletas de libros. En una mesa del rincón estaba Allie, completamente concentrada en un libro de física. Pasaba las páginas con calma mientras subrayaba algunas frases importantes, ajena al ruido del resto del colegio. El fuerte sonido de la campana rompió el silencio. Allie dio un pequeño salto, cerró el libro con cuidado, guardó sus útiles en la mochila y salió apresurada hacia su salón. Todo iba bien... hasta que dobló una esquina. ¡Pum! Chocó de frente con alguien. Sus libros salieron disparados al suelo y, al perder el equilibrio, estuvo a punto de caer. Antes de que eso ocurriera, una mano la sujetó firmemente del brazo. Al levantar la mirada, sus ojos se encontraron con los de Julián. El chico más popular del colegio. Atlético, alto y siempre rodeado de amigos. Todo el mundo lo conocía. —Debes tener más cuidado la próxima vez —dijo Julián con una pequeña sonrisa mientras seguía sujetándola. Allie tardó unos segundos en reaccionar. —Estoy bien... y perdón. No te vi. Se soltó con rapidez, sintiendo las mejillas un poco calientes, y comenzó a recoger sus libros del suelo. Julián se agachó para tomar uno de ellos. —Creo que este también es tuyo. —Gracias... Ella tomó el libro sin siquiera atreverse a mirarlo otra vez. Los amigos de Julián comenzaron a llamarlo desde el pasillo. —¡Vamos, Julián! Él solo sonrió de lado antes de seguir caminando con ellos entre risas y bromas. Allie respiró profundo. —Qué vergüenza... Al entrar al salón, Hannah ya la estaba esperando en su puesto. —¿Dónde estabas? Pensé que te habías perdido entre los libros. Allie dejó la mochila sobre la silla. —Choqué con Julián. Los ojos de Hannah se abrieron de inmediato. —¿Con Julián? Allie asintió. —Fue horrible. Hannah soltó una carcajada. —¡Ay, Allie! Ni que hubieras visto un fantasma. —Ojalá hubiera sido un fantasma... Las dos rieron mientras la profesora Gómez entraba al salón. Durante las siguientes horas, la clase transcurrió con normalidad. Cuando llegó el descanso, Allie y Hannah caminaron hacia el comedor. En la cancha cercana, Julián y sus amigos jugaban con una pelota mientras se reían entre ellos. —Ni los mires —dijo Hannah en voz baja. —Ni pensaba hacerlo. Justo cuando pasaban por su lado, la pelota salió despedida. Julián retrocedió rápidamente para atraparla y, sin darse cuenta, chocó con Allie, haciéndola perder el equilibrio por segunda vez ese día. —Oye, ten cuidado —protestó Allie mientras acomodaba sus gafas. Julián levantó las manos. —Lo siento... supongo que ya compensé el choque de esta mañana. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro antes de volver al juego. Allie rodó los ojos. —Qué insoportable... Ya sentadas en el comedor, Allie pinchaba su sándwich con el tenedor mientras se desahogaba. —Siempre son los chicos "perfectos". Se creen el centro del universo. Hannah soltó una risa. —No parece tan malo. —¿Ah, no? Pues a mí me parece desesperante. Hannah sonrió para sí misma. —Ya veremos... Durante los días siguientes, Allie y Julián continuaron encontrándose por todo el colegio. En los pasillos. En el patio. En la biblioteca. En el comedor. Parecía que el destino insistía en cruzar sus caminos. Una tarde, mientras ambos salían del edificio principal, volvieron a encontrarse frente a frente. Julián soltó una risa. —Empiezo a pensar que me estás siguiendo. Allie cruzó los brazos. —No todo tiene que ver contigo, Julián. Él sonrió. —Está bien... solo era una broma. Por primera vez, Allie no respondió. Simplemente siguió caminando. A la mañana siguiente, la profesora Gómez entró al salón con una carpeta entre las manos. —Como saben, la Feria de Humanidades está muy cerca. Algunos estudiantes trabajarán junto con los alumnos de undécimo para organizar el evento. Los murmullos llenaron el salón. La profesora comenzó a leer la lista. —Allie... Ella levantó la cabeza. —Trabajarás con Julián. El salón quedó en silencio. Allie abrió los ojos como platos. Desde el otro lado del aula, Hannah apenas pudo contener una sonrisa. —Adelante... demuéstrale de lo que eres capaz. Allie solo podía pensar una cosa. ¿Por qué tenía que ser él?

End of Chapter 1

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