Chapter 2 of 17

Capítulo 2: El inicio de una jaula dorada

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Un escalofrío aún recorría la espalda de Phuwin, mucho después de que la imponente figura de Pond Lertratkosums desapareciera por el lobby. El aire en la calle parecía más denso, cargado con la memoria de esa mirada penetrante. Aún sentía el eco de las palabras del magnate, un zumbido inquietante en sus oídos que le producía miedo y algo aún más visceral que no lograba nombrar. Aquel encuentro había sido breve, pero cada segundo se había grabado en su mente como un presagio. Nunca había experimentado una presencia tan... absoluta. Era como si el hombre absorbiera todo el oxígeno de la habitación, dejando a los demás jadeando. Tan poco ayudó que el hombre no le cobrara por el traje y simplemente se retirara con aquella sonrisa en sus labios y la frase "pronto sabrás de mi". Phuwin se apresuró a volver a su pequeño apartamento, intentando sacudirse la sensación de que había sido marcado, visto de una manera que nadie lo había hecho antes. Sentía la piel erizada, como si aún lo observaran. Nervioso, se sirvió un vaso de agua, pero sus manos temblaban, derramando unas gotas sobre la encimera. Aquel hombre era peligroso. No por una amenaza explícita, sino por la silenciosa autoridad que exudaba. Era el tipo de persona que obtenía lo que quería, sin importar el coste. Y la forma en que lo había mirado, como si fuera un objeto de interés recién descubierto, le revolvía el estómago. Phuwin había aprendido por las malas que el interés, especialmente el de los poderosos, rara vez era inocente. Siempre venía con un precio oculto, uno que él solía pagar. Sin embargo, se obligó a seguir con su vida. Después del primer día, al ver que no paso nada, decidió dejar de pensar en el asunto y dar por terminado el incidente. Pero al tercer día un sobre negro con su nombre en letras doradas apareció en su buzón. No era una factura ni una carta de su familia pidiendo más dinero. El membrete era inconfundible: «Corporación Lertratkosums». Un escalofrío helado le subió por la columna. Había intentado ignorar su presentimiento, convenciéndose de que su encuentro con Pond Lertratkosums había sido una coincidencia, un incidente aislado. Pero el sobre pesado, de un papel caro y pulcro, desmentía esa esperanza. Lo sostuvo en la mano, sintiendo el peso de lo desconocido. El nombre de Pond estaba impreso en la esquina inferior izquierda, una firma silenciosa que lo hacía aún más intimidante. Sus dedos dudaron antes de romper el sello, temiendo lo que podría contener. Abrió el sobre con cautela. Dentro, una carta formal lo esperaba. Sus ojos recorrieron las líneas con creciente incredulidad. No era una demanda, no era una amenaza. Era una oferta de trabajo como asistente ejecutivo personal del señor Pond Lertratkosums. La descripción del puesto era vaga, llena de frases corporativas sin sentido pero que especificaban que debía tener “disponibilidad las 24 horas, los 7 días de la semana” y “cumplir con todas las demandas” del señor Lertratkosums. Adicionalmente, el sobre contenía un cheque con una suma astronómica de dinero clasificada como paquete de inicio, una oferta anual 5 veces mayor para alguien en ese cargo y una nota enigmática que versaba: “para mi nuevo asistente como una muestra de mi aprecio, pero si decides rechazarlo te envío la factura de mi traje que espero canceles mañana a las 8 de la mañana”. Al ver la cantidad que se encontraba en la factura Phuwin palideció. Sintió qué sus fuerzas lo abandonaban y se dio cuenta que aquello no era una oferta, sino una exigencia disfrazada de terciopelo. Su alarma de autoprotección le dijo que rechazara la oferta, pero después miro nuevamente la factura y recordó que en su cuenta no quedaban mucho dinero y debía enviar dinero para su madre la próxima semana, así como pagar su arriendo. Al final, su educación sumisa y de buen hijo le ganó a su buen juicio y decidió que aceptaría el trabajo. Además, en donde más un recien graduado conseguiría un pago de 100 mil dólares al año. Como si le leyeran la mente o lo estuvieran vigilando, a los 5 minutos llegó un correo a su celular, que contenía el contrato listo para firma o en su defecto el pagaré. Phuwin no lo dudo y firmó el contrato. Inmediatamente llegó un segundo mensaje informándole que debía presentarse a las 8 am en la torre Lertratkosum al día siguiente. 10 minutos después, el timbre de su puerta sonó. Un hombre entregó una caja blanca con un listón de seda gris. Cuando Phuwin abrió la caja se encontró con un elegante traje Armani color gris y una nota a mano que decía “úsalo mañana, se que el color resalta tus hermosos ojos”. Phuwin dejó de respirar por un momento y entendió con horror que ya se encontraba dentro de una jaula de terciopelo. En la torre Lertratkosum, Pond miraba una carpeta entre sus manos, en la primera hoja se veía una foto de Phuwin, junto con sus principales datos personales: ******************************************** - Nombre: Phuwin Tang - Edad: 23 años. - Recién graduado de economía - Vivía de una beca completa y un trabajo a medio tiempo en una librería. - Madre: ama de casa - Padre: Abogado senior - Hermano mayor: Dew Tang, casado y trabaja como abogado defensor público en otra provincia. - Segunda hermana: Bonnie, trabaja como abogada en el grupo Lertratkosum. - Actualmente vive solo en un pequeño apartamento en el sur. Se registra que desde la mayoría de edad sus padres no le dan dinero y que es el quien constantemente transfiere dinero a su madre. - Personalidad: persona reservada, sus amigos lo describen como amable, cariñosos y demasiado sumiso. - Pasatiempos: Le gusta el arte y las manualidades. Pinta al óleo en sus ratos libres. De acuerdo con los relatos de sus vecinos, el único de la familia que defendía a Phuwin era su hermano mayor y fue el quien lo ayudó a conseguir su propia vivienda cuando supo que sería trasladado a otra provincia. Desde entonces, el resto de su familia se aprovecha constantemente de él, especialmente su hermana que parece ser la favorita de sus padres. El día del encuentro le llevaba un documento y un café a su hermana. ******************************** Una sonrisa se dibujó en su rosto después de leer la información. Sus ojos se oscurecieron mostrando hambre y deseo, mientras acariciaba la foto de Phuwin y murmuró para si “no te preocupes mi pequeña ave, yo te trataré bien”.

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