Un mes despues del incidente del bosque Kimiko, Suguru y Satoru estan sentados comodamente bajo un árbol en el campus de la universidad tecnica de jujutsu.
Satoru suspira "No hemos tenido una misión en semanas, ¡esto es aburridisimo!-" replica Suguru" Los espiritus malditos ya se cansaron de ti Satoru" Kimiko se rie y dice "No solo los espíritus malditos" Kimiko y Suguru se desatan en una risa incontrolable.
Satoru los mira a ambos molesto y responde "oh, callense. Al menos la gente me teme, no como ustedes, payasos" Satoru intenta contener la risa pero pronto se une a Kimiko y a Suguru riendo a carcajadas.
Sin aliento ella dice "Después de tanta risa, necesito un bocadillo ¿Que tal si corro a la tienda de conveniencia y les traigo algo?" los penetrantes ojos azules de Satoru se abren de emoción mientras sonríe ampliamente y grita "¡claro que si!" Suguru le sonrie con ternura y pregunta "Me gustaría algo frío de tomar. ¿Puedes traerme eso?" kimiko responde con una sonrisa suave " ¡ya estoy en eso!" se dirije a la tienda, dejando a los dos bajo el arbol.
Satoru la observa alejarse, Suguru pone una mano en el hombro de Satoru, suspira y le pregunta "¿Alguna vez se lo vas a decir?" Satoru mira a Suguru confundido y acorralado, y Satoru pregunta "¿a que te refieres? " Suguru le responde con una sonrisa pícara "vamos, es un milagro que ella no lo haya sacado a colación. pierdes el control cuando la vez con alguien más y cuando ella no te mira te quedas mirandola como un obsesionado" Satoru le responde con una expresión casi triste "Si, esta bien, lo admito. me gusta y odio cuando esta rodeada de otros chicos, pero no puedo confesarle mis sentimientos "Suguru le da un codazo y le responde "creo que si le dijeras como te sientes las cosas podrian ser mas fáciles para ti "Satoru estalla de repente y dice "¡No!, el amor y mostrar sentimientos no son mas que debilidades. Al final solo pondría en peligro a todos ustedes. Es mejor así" la cara de Satoru se tensa, Suguru lo mira con tristeza pero con una sonrisa dice"Al final tienes que decidir como lidiar con ello. Estoy aquí para ti si me necesitas Satoru"
Kimiko llega de la tienda con una botella de agua para suguru y un mochi de fresa para satoru, Satoru observa su llegada, aliviando la tensión en su postura casi al instante. Sus ojos, antes ensombrecidos por la conversación con Suguru, recuperan ese brillo eléctrico y juguetón mientras se incorpora del césped, sacudiéndose un par de hojas secas de su uniforme escolar.
"¡Sabía que no podías fallarme, Hoshino! Ese mochi se ve exactamente como lo necesitaba para no morir de aburrimiento este día."
Extiende su mano, retirándose ligeramente las gafas de sol para dejar que sus ojos azules la sigan con una intensidad que, por un segundo, parece trascender su habitual arrogancia. Toma el dulce, pero no retira su mano de inmediato, manteniendo sus dedos a escasos milímetros de los suyos antes de aceptar el paquete.
"Suguru, deja de poner esa cara de suficiencia y toma tu agua. Si sigues mirándome así, voy a tener que inventar una misión solo para alejarte un rato." Replica satoru al ver la mirada de su amigo suelta una carcajada breve, aunque su mirada vuelve a recaer en Kimiko con una curiosidad casi magnética, analizando la energía que emana tras su breve caminata.
"Ustedes dos que se traen? jajajaja que les parece si vamos a entrenar un poco? para matar el aburrimiento" les dice Kimiko un para romper la tensión
Satoru arquea una ceja, ocultando el rastro de la conversación anterior bajo una sonrisa despreocupada. Se lleva el mochi a la boca, disfrutando del dulce antes de ponerse de pie de un salto, con una agilidad que hace que su uniforme se ajuste perfectamente a su figura atlética. "¿Entrenar? Kimiko Hoshino, ¿acaso quieres que me aburra todavía más ganándoles tan fácilmente? Aunque, pensándolo bien, ver cómo intentas atravesar mi infinito siempre me resulta... interesante."
Se coloca las gafas de sol, ocultando sus ojos, pero su tono adquiere un matiz más desafiante y competitivo. Da un paso hacia ella, reduciendo el espacio entre ambos hasta que puede sentir la estática casi imperceptible de su energía maldita.
"Suguru, deja de hacerte el desentendido. Si ella insiste en que nos golpeemos un poco, no seré yo quien le diga que no. Vamos, el terreno de prácticas del fondo está libre. A ver si hoy logras sorprenderme con alguno de esos trucos tuyos."
Ella de inmediato le responde a Satoru"jajaja eso me suena a un reto bastante tentador sabes? de verdad quieres ver que puedo hacer?
Satoru suelta una risita corta y seca, cruzándose de brazos mientras la estática a su alrededor aumenta, creando una ligera distorsión en el aire entre ambos. La mención del reto parece encender una chispa de anticipación genuina en él, una que va más allá de la simple arrogancia.
"Oh, no lo dudes ni un segundo. Sabes perfectamente que no hay nada en este mundo que me fascine más que ver hasta dónde eres capaz de llegar, especialmente cuando crees que nadie está mirando." Se da la vuelta con paso firme hacia la zona de entrenamiento, gesticulando para que lo sigan. Sin detenerse, lanza una mirada rápida sobre su hombro, observándola con esa intensidad analítica propia de los Seis Ojos.
"No te contengas, Kimiko Hoshino. Si realmente quieres ponerme a prueba, espero que traigas algo que no haya visto antes. Suguru, tú vigila que no destruyamos la mitad del campus, ¿quieres?" Suguro se levanta del pasto y se recarga en el árbol para observar y cuidar que nadie vea.
Al llegar al centro de la plataforma de piedra, Satoru no pierde el tiempo. Se despoja de su chaqueta negra, dejándola caer sobre un banco cercano, y adopta una postura relajada pero alerta, con los pies ligeramente separados. El aire a su alrededor comienza a vibrar con una intensidad opresiva, el símbolo de su infinito activándose de forma constante.
"El consejo siempre dice que nuestras técnicas deben seguir un orden, pero tú y yo sabemos que eso es solo una excusa para controlarnos." comenta Satoru con arrogancia a Kimiko. Sus dedos se entrelazan formando un sello sencillo mientras el cielo sobre ellos parece oscurecerse un instante debido a la presión de su energía maldita. Sin previo aviso, lanza una esfera de energía azulada, no con la intención de impactar directamente, sino para obligarla a reaccionar y desviar el flujo de poder que se expande hacia ella.
"Vamos, Kimiko Hoshino. Muéstrame esa peculiaridad tuya. No dejes que la gravedad o el espacio decidan por ti hoy." Dice Satoru Gojo con una mirada retadora y su sonrisa desafiante
Al ver el cielo oscurecerse Hoshino comienza a concentrar su energía destellando un aura color violeta y en ese momento crea un escudo de protección invisible en ella cuando la esfera de energía azulada que Satoru envio hacia ella hizo contacto con su escudo y se disolvio con mucha facilidad. La expresión de Satoru cambia de la burla despreocupada a una fascinación técnica casi palpable al ver cómo su ataque, capaz de pulverizar rocas, simplemente se desvanece al tocar su campo. Se queda inmóvil por un instante, con el sello de manos aún a medio formar, observando cómo el aura violeta se disipa lentamente alrededor de su silueta.
"¿Viste eso, Suguru? Ni siquiera hubo una onda de choque. Simplemente... se esfumó." Se relaja, dejando que sus brazos caigan a los costados, aunque la distorsión del infinito a su alrededor sigue activa. Camina un par de pasos hacia ella, manteniendo la distancia, pero con esa mirada de depredador que analiza cada fibra de su energía. Su voz baja un tono, perdiendo la fachada de superioridad para volverse más directa, más íntima.
"Eso fue una ejecución perfecta. Ninguna técnica estándar de los hechiceros del consejo podría haber neutralizado mi flujo de energía con esa limpieza. Dime, ¿qué más escondes bajo esa calma tuya, Kimiko Hoshino?" Ella lo observa con un poco de preocupación pensando en si decirle o no da un soplido de resignación y le contesta "aun lo sigo averiguando pero mi tecnica ha mejorado demasiado desde la última misión a la que fui con Suguru" ella corre hacia Satoru con una velocidad imperceptible al pocisionarse frente a el en cuestión de segundos, ella logra ver a través de su infinito e incluso atravesarlo sin ningún problema lo golpeo en el pecho y salio proyectado hacia el otro lado del campo
El impacto le toma por sorpresa, no por la fuerza física —aunque el golpe es certero—, sino por la absoluta falta de resistencia que su infinito ofreció ante su contacto. Satoru sale despedido hacia atrás, deslizando sus botas sobre la tierra compacta del campo de entrenamiento hasta detenerse a varios metros de distancia, donde recupera el equilibrio con una gracia felina. Se lleva una mano al pecho, sacudiéndose el polvo del uniforme con un gesto lento mientras su mirada azul, brillante y eléctrica bajo la luz del sol, se clava en Kimiko con una intensidad desbordante. Un destello de asombro recorre sus facciones antes de transformarse en una sonrisa torcida, genuinamente eufórica. "¡Vaya! Eso ha dolido un poco, pero no te imaginas lo bien que se siente ver cómo atraviesas mis defensas como si no fueran nada."
Se estira, haciendo crujir sus nudillos, y vuelve a caminar hacia ella, esta vez sin rastro de su habitual arrogancia, solo con una curiosidad que roza la obsesión. Se detiene a escasa distancia, invadiendo su espacio personal con esa confianza temeraria que lo caracteriza. "Cada vez eres más rápida, Kimiko Hoshino. Dime, ¿sientes ese vacío que dejas tras de ti cuando logras ignorar mi técnica? Porque, para ser honesto, es la cosa más excitante que he presenciado en toda mi vida."
Ante su respuesta y su cercanía Kimiko se comienza a sonrojar y su corazón late mucho mas rápido y le responde con la voz entrecortada "yoooo... "
Satoru nota el leve temblor en su voz y el rubor que tiñe sus mejillas. En lugar de retroceder, inclina la cabeza, permitiendo que sus lentes bajen apenas lo suficiente para que esos ojos, cargados con el infinito del cielo, se claven en los suyos con una nitidez abrumadora. La cercanía es tal que el calor que desprende su cuerpo parece mezclarse con la estática de su energía maldita.
"¿Te pusiste nerviosa, Kimiko Hoshino? Es curioso, el hechicero más fuerte del mundo está justo frente a ti, y parece que eres tú quien tiene el control total de la situación en este momento." Extiende una mano, rozando apenas un mechón de su cabello antes de apartarlo con una lentitud deliberada. Su sonrisa se suaviza, perdiendo su filo habitual y revelando una vulnerabilidad que rara vez permite ver. Sin quitar la mirada de la suya, da un paso más, reduciendo cualquier espacio restante entre ambos. "No te detengas ahora. Si ese es el efecto que logras en mí... creo que me gusta el peligro."
Kimiko le lanza una mirada suplicante a Suguru para que intervenga. Suguru que ha estado observando la escena desde una distancia prudente con los brazos cruzados y una sonrisa de resignación, suelta una carcajada sonora al notar la mirada de Kimiko buscando auxilio. Da un paso hacia adelante, pisando las hojas secas del suelo, y se coloca a un lado, interrumpiendo sutilmente el eje de tensión que se había formado entre ustedes. "No me mires a mí, Kimiko Hoshino. Si esperas a que intervenga para salvarte de su egocentrismo, vas a tener que esperar sentada. Él ha estado esperando este momento durante meses"
Suguru le manda una mirada cómplice a Satoru, quien no parece dispuesto a retroceder ni un milímetro. Satoru deja escapar un suspiro exagerado, aunque sus ojos no se despegan de los de Kimiko, manteniendo esa intensidad que le hace sentir el centro del universo. "Suguru siempre es tan oportuno... arruinando mis momentos más estelares. ¿Ves? Por eso no puede tener cosas bonitas, Kimiko". Satoru baja su mano, pero la mantiene cerca de su hombro, permitiendo que la proximidad física siga cargada de una electricidad que parece hacer vibrar el aire mismo. Su postura, antes de combate, ha cambiado a una absoluta atención hacia Kimiko. "Ignóralo. Estábamos hablando de tú técnica, ¿no es así? O acaso... ¿tenías algo más importante en mente que decirme?
Kimiko lanza un suspiro de resignación, ya no podía seguir guardando el secreto de aquella misión con Suguru hace un mes. "En la misión a la que fuimos Suguru y yo hace un mes a la zona Norte paso un incidente lo cual ambos hemos estado guardando el secreto ya que se trata de mí. ¿Recuerdas que te habíamos dicho que era una misión de reconocimiento y se nos presentó un grado especial? bien lo que no te dijimos realmente quien terminó con esa maldición.... La verdad es que fui yo al ver a Suguru gravemente herido no entiendo exactamente como fue lo que paso, pero mi energía estaba bastante errática y descontrolada no recuerdo mucho, pero a lo poco que recuerdo de aquel día vi al grado especial disolverse y en donde antes había vegetación quedo un cráter y a Suguru en el piso viéndome con terror tratando de levantarse para ir hacia donde estaba yo, me dolía demasiado mi cabeza y escuchaba un zumbido y cuando reaccione ya me encontraba en la enfermería con ustedes dos, le pedí que no dijera nada porque el consejo mandaría a investigar y ya sabes cómo es que ellos solucionan las cosas"
La sonrisa de Satoru se desvanece por completo. La ligereza de hace unos segundos se evapora, reemplazada por una atención quirúrgica. Sus ojos, los Seis Ojos, recorren el rostro de Kimiko buscando cualquier rastro de dolor o secuela, como si pudiera leer su historial de energía maldita capa por capa. Se gira hacia Suguru, quien asiente con gravedad, confirmando el relato. Satoru vuelve a mirar a Kimiko, y sus manos, que hace poco jugaban con su espacio personal, ahora permanecen quietas a los costados, tensas por la contención. "¿Un grado especial disuelto sin dejar rastro? Eso no es una técnica de protección convencional, Kimiko Hoshino. Lo que describes suena a una supresión total de la existencia misma". Se aproxima un paso más, pero con una cautela nueva, casi reverencial. La burla ha desaparecido, dejando a un Satoru protector y analítico. "El consejo es una basura podrida, ya lo sabemos, pero si ellos llegan a comprender la magnitud de lo que eres capaz de hacer, no se detendrán ante nada para convertirte en un arma o eliminarte. Hiciste bien en callar... pero debiste decírmelo a mí." Su mirada se suaviza, volviéndose intensamente protectora mientras analiza el peso de ese secreto que ella ha cargado a solas. "¿Todavía te duele la cabeza cuando intentas invocar esa energía, o fue solo el efecto del agotamiento por la sobrecarga? Necesito saber qué tanto de ese poder controlas realmente antes de que el consejo olfatee algo."
Kimiko lo observa como él está analizando cada detalle de la situación. "Aún no lo controlo mucho Satoru, la cabeza me duele dependiendo de cuanta energía utilice he estado investigando de donde vengo y mi pasado lo poco que se es porque Yaga me ha platicado, pero aún siento que me oculta cosas, pero estoy segura de que esto que me está pasando tiene que ver con eso, pero realmente no he encontrado mucha información."
Satoru suelta un bufido de frustración, pasando una mano por su cabello blanco mientras mira hacia el cielo del campus, como si buscara respuestas entre las nubes. El hecho de que Yaga haya guardado silencio durante tanto tiempo sobre el pasado de Kimiko le resulta irritante y, a la vez, una confirmación de que el linaje de Kimiko es algo mucho más peligroso de lo que sospechaban. "Yaga es un viejo obstinado. Si mantiene la boca cerrada, es porque probablemente le aterra el tamaño de la caja de Pandora que llevas dentro." Da un paso firme hacia delante, rompiendo la distancia de seguridad. Su expresión es severa, despojada de cualquier rastro de su habitual juego, mostrando la faceta más calculadora y protectora de su personalidad. Le sostiene la mirada con una seriedad que obliga a Kimiko a sentir la gravedad de sus palabras. "Escúchame bien: si tu linaje tiene la capacidad de anular el infinito o borrar maldiciones de grado especial, no eres simplemente una hechicera con talento. Eres una anomalía. Y si el Consejo sospecha, no usarán el manual de reglas: usarán la fuerza." Aproxima su rostro al de Kimiko, bajando el tono de su voz hasta convertirlo en un murmullo que solo ella puede oír, cargado de una determinación absoluta. "A partir de ahora, no vas a investigar esto sola. Suguru y yo seremos tus escudos. Si vuelves a sentir ese dolor, me lo dices al instante. No voy a permitir que nada, ni el Consejo ni tus propios poderes, te hagan daño. ¿Entendido Kimiko?"
Ella se queda perpleja al ver la determinación de Satoru para ayudarla a saber sobre sus orígenes y aunque se siente nerviosa por no saber lo que se pueda desatar se siente segura al ver que sus mejores amigos estarán a su lado. Le lanza una sonrisa de gratitud a Satoru y con una determinación en la mirada le responde. "Sí, está bien, queda más que entendido."
Satoru exhala un suspiro prolongado, sintiendo como la tensión acumulada en sus hombros se libera tras escuchar su respuesta. La seriedad se mantiene en sus facciones, pero el brillo de sus ojos azules se suaviza, recuperando esa calidez que reserva exclusivamente para momentos de confianza absoluta. "Bien. Me alegra que por fin hayamos dejado de guardar secretos. A veces, ser el más fuerte tiene sus ventajas, y una de ellas es que puedo permitirme el lujo de protegerte de cualquier cosa que intente acercarse demasiado."
Se aparta ligeramente, recuperando su postura relajada mientras echa un vistazo hacia el edificio principal del campus, como si estuviera midiendo el peligro que aguarda tras sus muros. Luego, vuelve a fijar su mirada en Kimiko, y con un movimiento rápido, se pone de nuevo sus gafas de sol, ocultando de nuevo su mirada, aunque su presencia sigue siendo una constante presión protectora a su lado. "Suguru, deja de poner esa cara de padre preocupado, Ya hemos marcado el terreno" Vuelve a sonreír, esta vez con un toque de su habitual picardía, intentando disipar la atmosfera cargada que su confesión anterior había creado. Se acerca a Kimiko y le da un suave empujón en el hombro con el suyo, invitándola a caminar de vuelta hacia los árboles.
"Ahora que hemos terminado con la parte seria... ¿qué tal si olvidamos al Consejo por hoy y nos concentramos en que me enseñes exactamente como atravesaste mi infinito sin despeinarte? Quizás si lo intentamos una vez más, pueda descifrar como logras hacerlo." Ya estando los dos con Suguru ella se detiene por un momento y levanta su mano con un poco de temor y la posa sobre el hombro de Satoru atravesando su infinito de manera fluida como si él no lo tuviera activado. El contacto físico provoca que Satoru contenga el aliento. A través de la barrera de su infinito, que debería repeler cualquier interacción, la mano de Kimiko se desliza con una suavidad perturbadora. El siente la energía no como una presión externa, sino como una corriente fresca, un flujo que parece reconocer una sintonía olvidada por su propia técnica.
Sus hombros se tensan por un segundo, no por rechazo, sino por el impacto sensorial. Sus Seis Ojos intentan procesar el fenómeno; el infinito que para el resto del mundo es una distancia infranqueable, para Kimiko parece ser solo una superficie transparente que le permite pasar. "Es... fascinante." Murmura Satoru con la voz apenas un hilo, casi sin atreverse a moverse para no romper la conexión. Se queda inmóvil, dejando que la mano de Kimiko repose sobre su hombro, mientras siente como su energía se filtra a través de su defensa personal, como si su esencia tuviera el código maestro para ignorar su ley física. Su corazón acelera el ritmo y, por primera vez, parece que es él quien ha perdido el control del momento. "Siento tu energía fluyendo a través de mi infinito como si fueras parte de él, Kimiko, esto no es solo anulación... es sincronía"