Chapter 1 of 2

Capítulo 1: El peso del legado

334 words

Frío mordía el aire de la montaña. Gabriell Von Mansel ajustó el cuello de su túnica militar, el tejido áspero una pobre defensa contra el viento implacable que silbaba a través del Paso de Ceniza. Veintidós años. Una vida apenas comenzada, pero el peso del mando ya curvaba sus jóvenes hombros. Las cicatrices de la guerra de Libarthina se extendían hasta este puesto fronterizo, una herida abierta en la tierra misma. Frente a él, la fortaleza de piedra se alzaba como un puño desafiante contra el cielo gris. Su abuelo, el legendario Mariscal Mansel, había comandado estas mismas defensas, repeliendo incursiones durante décadas. Ahora, el nombre de Mansel era suyo para llevar, una carga de gloria y expectativas que le oprimía el pecho. Recién salido de la academia militar, la teoría de la estrategia bullía en su mente. Pizarra y tiza, batallas simuladas en mapas perfectos. Pero la realidad era fango, sangre y hombres agotados. El olor a humo de leña, sudor y miedo rancio era una constante en el campamento. Soldados lo observaban. Sus ojos endurecidos, sus rostros marcados por inviernos en la frontera. Vieron al niño. Vieron el apellido. La duda se cernía sobre ellos como la neblina matutina. Gabriell lo sintió. Era un zumbido constante, una voz interior que susurraba: “Impostor”. Dentro de la tienda de mando, el ambiente era igual de espeso. La mesa central, un mapa desplegado de las tierras del norte, estaba iluminada por una sola lámpara de aceite. Tres tenientes veteranos esperaban. Sus presencias llenaban el espacio, hombres forjados en el fragor de cien escaramuzas. Coronel Kaelen, un hombre robusto con una cicatriz que le cruzaba la ceja. Su mirada era una mezcla de escepticismo y paciencia agotada. A su lado, Capitán Roric, joven pero con la furia de una tormenta contenida, brazos cruzados, una mueca apenas perceptible en sus labios. Al otro extremo, Mayor Valerius, calvo y con barba canosa, su rostro un estudio de estoicismo, pero sus ojos, viejos y astutos, no ocultaban su desaprobación.

End of Chapter 1

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