Chapter 2 of 2
Capítulo 2: Cenizas del Pasado
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Gotas de lluvia golpeaban el vidrio templado de la vieja tienda de antigüedades.\n\nCada impacto resonaba como un latido constante en el silencio absoluto de la estancia.\n\nSofía se frotó las manos para calentarse, exhalando un suspiro que empañó el aire frío de la habitación.\n\nHumedad y olor a papel viejo, cera de abejas y madera húmeda la envolvían como un abrazo familiar.\n\nAquella tienda en el callejón olvidado de la ciudad era su único refugio seguro contra el dolor del pasado.\n\nAquí, el tiempo parecía haberse detenido, protegiéndola de las heridas que aún no lograba sanar por completo.\n\nCon cuidado extremo, pasó un plegador de hueso sobre el lomo gastado de un volumen de cuero del siglo diecinueve.\n\nSus dedos, manchados de hollín y pegamento de encuadernación, temblaron ligeramente debido al frío invernal.\n\nFaltaba poco para cerrar la tienda, pero la tormenta exterior parecía empeñada en mantenerla atrapada allí dentro.\n\nMirando a través del escaparate empañado, observó las luces borrosas de los autos que pasaban a lo lejos.\n\nNadie caminaba por la acera a estas horas de la noche, lo cual no era inusual para un martes lluvioso.\n\nSola, como siempre, encontraba un extraño consuelo en la quietud de aquellos objetos abandonados por sus dueños.\n\nMucho tiempo había pasado desde la última vez que sintió que pertenecía a algún lugar del mundo.\n\nDiez años desde que el fuego devoró sus esperanzas y se llevó al único niño que había amado con la pureza de la infancia.\n\nMateo se había ido, dejando solo cenizas y una promesa rota que aún le escocía en el centro del pecho.\n\nSacudiendo la cabeza para alejar aquellos fantasmas, regresó al mostrador de caoba oscura.\n\nUn cuaderno de notas yacía abierto sobre la madera, lleno de sus propios bocetos sin terminar.\n\nDibujaba siempre lo mismo: un columpio bajo un roble gigante y una silueta borrosa que su mente se negaba a olvidar.\n\nTrazó la línea del dibujo con la yema del dedo, sintiendo una punzada de nostalgia tan real que casi dolió.\n\nA veces juraba escuchar su risa infantil mezclada con el viento que soplaba con fuerza en las noches de invierno.\n\nAquellos recuerdos eran su posesión más valiosa, pero también la cadena que le impedía seguir adelante con su vida.\n\nFijando la vista en el papel, recordó la tarde en que todo cambió, el día antes de que la tragedia destruyera su mundo.\n\nHabían jurado encontrarse en ese mismo árbol al cumplir los veinticinco, sin importar dónde los llevara el destino.\n\nHoy era el día de su vigésimo quinto cumpleaños, y ella se encontraba sola, rodeada de fantasmas de papel y tinta.\n\nUn tintineo agudo y metálico rompió la calma del espacio, sobresaltándola de golpe.\n\nSofía levantó la vista de inmediato hacia la entrada principal de la tienda.\n\nPuertas de madera crujieron cuando una ráfaga de aire helado se coló sin piedad, apagando casi la vela que iluminaba el rincón.\n\nHumedad y olor a asfalto mojado invadieron el ambiente en apenas un segundo.\n