Chapter 4 of 10

Chapter 4: La Pluma Compartida

799 words

Gotas de agua subterránea golpeaban rítmicamente el suelo de hormigón, marcando un compás desquiciante. Humedad y moho impregnaban el aire del sótano, colándose en la garganta de Gabriel con cada respiración forzada.\n\nGabriel apretó los puños, sintiendo los bordes del viejo teclado portátil clavarse en sus palmas con una violencia contenida. Mandíbula rígida, dientes apretados hasta el dolor; todo en su cuerpo gritaba rechazo absoluto ante la situación.\n\n—Escribe —ordenó Mía, apoyada contra la mesa de madera carcomida, cruzada de brazos y con una sonrisa cargada de fría superioridad.\n\nMía vestía su habitual ropa oscura, pero en la penumbra de aquel sótano parecía fundirse con las sombras, destacando únicamente por la palidez de su rostro y sus ojos intensos.\n\nAire denso y frío soplaba desde una pequeña rejilla de ventilación, agitando los mechones negros de su cabello gótico.\n\nSu sola presencia desmantelaba el sagrado templo de control que Gabriel había construido minuciosamente durante años.\n\n—No voy a destrozar mi propia novela en un foro público —siseó Gabriel, con la voz baja, peligrosa, cargada de una furia que rara vez dejaba escapar.\n\nDedos largos y pálidos señalaron la pantalla iluminada, donde el borrador del próximo ataque de Loki esperaba ser completado.\n\nFrío metálico pareció recorrer la columna de Gabriel cuando ella se inclinó sobre él, invadiendo su espacio vital sin un ápice de duda.\n\n—Ares es un cobarde, y tú lo sabes mejor que nadie —susurró Mía, tan cerca que su aliento cálido rozó la oreja de Gabriel, provocándole un involuntario estremecimiento.\n\nMirando fijamente la pantalla, ella continuó desarmando su orgullo con la precisión de un cirujano.\n\nTeclas mudas bajo sus dedos inmóviles parecían burlarse de su parálisis creativa.\n\n—Tu querido Ares escribe finales perfectos porque le aterra la más mínima imperfección —continuó ella, con voz aterciopelada pero implacable—. Sus personajes no sufren de verdad; solo fingen dolor para complacer a una masa que teme la realidad.\n\nSilencio sepulcral cayó sobre el sótano, roto únicamente por el zumbido constante del ventilador del portátil.\n\nAquel análisis golpeó directamente en el centro de la herida abierta de Gabriel: su pánico patológico a ser invisible, a que descubrieran que detrás de su prosa perfecta no había más que un vacío desesperado por validación.\n\n—Escríbelo —insistió Mía, colocando una mano sobre el hombro de él—. Haz que Loki exponga la hipocresía de Ares, muestra cómo su último protagonista busca la aprobación de un padre ausente solo porque el autor no sabe cómo llenar su propio vacío.\n\nSudor frío perló la frente de Gabriel mientras procesaba el peso de esas palabras.\n\nGabriel la miró de reojo, encontrándose con unos ojos oscuros que no buscaban adorarle, sino desollarlo vivo para ver qué había dentro.\n\nMovido por una mezcla de rabia ciega y una extraña, casi enfermiza excitación intelectual, Gabriel comenzó a teclear salvajemente.\n\n—Esto es una locura —masculló, aunque sus dedos se movían con una velocidad asombrosa, dictados por un impulso que ya no podía controlar.\n\nHumedad y calor comenzaron a mezclarse en la pequeña habitación a medida que la tensión aumentaba.\n—Más crudo —exigió Mía, inclinándose aún más, casi pegando su pecho a la espalda de él para observar cada palabra que aparecía en el procesador de textos.\n\nAcercándose tanto que el aroma a vainilla oscura y lluvia de la chica inundó los sentidos de Gabriel, ella guio su atención hacia un párrafo específico.\n\nRozando accidentalmente la mano de Gabriel sobre el teclado húmedo por la tensión, un chispazo de electricidad estática pareció saltar entre ambos.\n\nElectricidad pura, una corriente cargada de hostilidad y una atracción caótica que ninguno de los dos se atrevía a nombrar.\n\nAmbos congelaron el movimiento por un segundo eterno, con las respiraciones entrecortadas y los ojos fijos en el punto de contacto.\n\n—Sigue —ordenó ella en un susurro apenas audible, sin apartar la mano de la suya, ejerciendo una presión sutil pero posesiva.\n\nPresionando las teclas bajo la guía de Mía, Gabriel sintió cómo destrozaba la reputación de Ares con cada palabra, desnudando las flaquezas de su alter ego de una manera que resultaba dolorosamente liberadora.\n\nFinalizaron el texto tras dos horas de pura tortura creativa, un testamento de odio literario diseñado para incendiar las redes.\n\nPantalla parpadeante reflejó el botón de publicación listo para ser pulsado.\n\nClick seco del ratón resonó en la penumbra del sótano.\n\nRespiraciones agitadas se sincronizaron en el silencio que siguió a la publicación del demoledor capítulo de Loki.\n\nRepentinamente, el teléfono de Gabriel comenzó a vibrar con una intensidad frenética sobre la mesa de madera.\n\nBrillo azulado de la pantalla iluminó las caras de ambos, revelando una oleada de notificaciones que colapsaban la bandeja de entrada.\n\nMensaje tras mensaje, la comunidad literaria estallaba en pánico ante el ataque de Loki, pero una notificación específica hizo que el corazón de Gabriel se detuviera por completo: la cuenta oficial de la editorial de Ares acababa de publicar un comunicado urgente aceptando formalmente el duelo público propuesto por Loki, arriesgando todo el imperio financiero de la empresa en una sola jugada.

End of Chapter 4